Ana

Navas

Aura significa soplo

25.09.2021 - 26.11.2021 / @Laguna (Dr. Erazo 172)

Curada por Fabiola Iza

Pequod Co. presentará la primera exposición individual de Ana Navas en su pop-up, ubicado en Laguna (Dr. Erazo 172).

Acerca de la exposición:

Curada por Fabiola Iza

Pequod Co. presentará la primera exposición individual de Ana Navas en su pop-up, ubicado en Laguna (Dr. Erazo 172).

Ana Navas - POP UP LOCATION

Durante los últimos años, el trabajo de Ana Navas ha tomado como punto de partida las múltiples interpretaciones, apropiaciones, lecturas e iteraciones que experimenta el arte moderno bajo los campos del diseño, la moda y la mercadotecnia, entre otros, así como sus inserciones en la vida cotidiana. Recurriendo a distintas estrategias de producción como la traducción, la apropiación y la copia, su obra se interesa por los procesos de circulación en los que se inscriben objetos e ideologías y, principalmente, por lo que ocurre –a la manera del teléfono descompuesto– en ese tránsito. Aura significa soplo reúne cuatro series recientes que se despliegan a lo largo de una adaptación museográfica concebida como un set y sobre una pintura de gran formato, realizada ex profeso para la muestra. El denominador común entre las más de veinte piezas exhibidas es una exploración, cargada de humor e ironía, sobre cómo se conforman distintos sistemas y agrupaciones para ordenar al mundo.

Transparencias (2020-2021) se ocupa por categorizaciones asociadas con una mirada imperial/colonial y surge del interés de la artista en las narrativas que se desprenden de objetos etnográficos y las formas en que éstos han sido mostrados. La serie toma como punto de partida fotografías de displays en museos ya desaparecidos –como el Musée de l’Homme y el Musée Ethnographique du Trocadéro en París– donde se albergaban objetos “exóticos” en vitrinas, siguiendo modelos museográficos con un enfoque científico. Estas puestas en escena, un lenguaje visual que delimita a los objetos dentro de una ideología específica, son desarticuladas meticulosamente por la artista, quien descompone las fotografías en capas y plasma cada una de ellas en telas traslúcidas que son colocadas sobre percheros y rieles metálicos. Aunque estas formas de representar al mundo hayan desaparecido –o simplemente hayan sido reemplazadas por nuevas modas–, ¿realmente es posible proclamar la extinción de esa mirada?

Si Transparencias aborda construcciones abstractas como contenedores de marcos ideológicos, las series Patrones (2020-2021) y Disfraces (2020-2021) evocan un interés declaradamente material por distintos empaques en los que se encuentra también la impronta, así sea diluida, de las formas del arte moderno. Navas replica los volúmenes de una democrática selección de objetos –botellas de plástico, trapeadores ergonómicos, asientos para bebés, bustos y esculturas– y los traduce en vestimentas que actúan como una segunda piel. Estos trajes están realizados con textiles industriales que imitan gestos manuales (el trazo de una línea, la firma de unx artista, el escurrimiento de un pincel) y telas en las que la artista ha plasmado, de forma manual, ese mismo gesto transformado en un patrón. Por ejemplo, al reproducir a mano una sábana adquirida en Ikea con un estampado Shibori, una técnica artesanal japonesa para formar motivos tiñendo telas, Navas restituye en la copia –jerarquizada desde una lógica occidental como menor o una imitación– el estado original y el vigor de la calidad manual. Así, los objetos son insertados en un recorrido circular cuyo punto inicial es una naturaleza industrial y son reintroducidos en el campo del arte.

Como una suerte de pintura expandida, Patrones es mostrada a muro, y en cada tela se despliega una forma tridimensional convertida en una superficie plana. Las obras crean contornos tanto inesperados como evocativos e, imitando la prueba de Rorschach, sus títulos denotan las figuras que amistades la artista vieron proyectadas en las figuras. Los estampados, por su parte, muestran el repertorio de un vocabulario visual fuertemente influenciado por la abstracción pictórica. Disfraces emplea los mismos textiles y figuras de la serie Patrones como un recubrimiento de volúmenes curvos y orgánicos que dialogan con el lenguaje de la escultura o presentan una versión domesticada de sus formas modernas. Navas se interesa aquí por lo que constituye, actualmente, la idea misma de «escultura», es decir, cuáles son las características que debe poseer un objeto para ser considerado como tal, y propone a la ya mencionada selección dentro de este rubro artístico, partiendo de las repeticiones visuales de sus siluetas.

Footnote, la pintura en linóleo, engloba las referencias disímiles que informan la idea de «escultura» para la artista e inspiran su búsqueda de los ancestros artísticos lejanos de objetos de uso diario: electrodomésticos, instrumentos médicos, accesorios de cocina, mecanismos como manijas y demás. Esta investigación visual traza, además, vínculos entre categorías ya obsoletas como las bellas artes y las artes menores o decorativas, incluyendo por igual a «objetos bastardos» del diseño. La abolición de estas fronteras da pie a la creación de familias de objetos, agrupados en este caso por ser productos residuales de un movimiento artístico: son versiones domesticadas del mismo.

Por último, la serie Platos (2019-en curso) condensa los intereses presentes en las demás series. Haciendo un guiño a las colecciones de platos como souvenirs de viaje, la serie utiliza como soporte una gran variedad de platos (en su mayoría con divisiones para separar alimentos) donde la artista crea escenas en miniatura de espacios que la inspiran. Un café hipster, una tienda de vidrio, un jardín de esculturas o un museo de «historia natural» son conjurados utilizando pequeños pedazos de utilería, elementos de bisutería, hebillas y demás materiales empleados para la producción de objetos decorativos. Con ellos, Navas retrata espacios donde se hacen patentes formas de ordenar y exhibir objetos, respondiendo a la sobreestetización de la vida diaria y haciendo manifiesta la circulación y transformación de las estéticas de las vanguardias y neovanguardias artísticas del siglo XX.

En Aura significa soplo, Ana Navas realiza distintos actos de disección material –aplana formas, desarma vitrinas, descompone imágenes en múltiples planos, despedaza elementos de utilería– e incurre en disecciones más complejas: desmenuza significados y los consensos detrás de las cosas (sea el planteamiento colonial de un museo o la lógica espacial de una tienda turística) al irlas pelando en capas. Es a través de estas disecciones –que podemos entenderlas como movimientos: tránsitos, circulación, recorridos– que emprende un ataque contra las formas originales de un objeto y provoca que desaparezcan para revelar su «aura», aquello que las envolvía: imaginarios como lo moderno, el buen gusto, la elegancia, lo civilizado, lo primitivo –y un largo etcétera– detrás de estos objetos. En latín, «aura» significa viento, brisa, soplo, y en griego está emparentada con ese mismo verbo, soplar. En esta exposición, es gracias a esos movimientos sutiles, suaves y vaporosos –como el soplo que desarma poco a poco a un objeto– que se resignifican conceptos inmateriales a través de la materialidad.

Fabiola Iza

Equipo de producción: Ida-Simone Brerup, Berke Gold, Paloma Gómez Puente y Diana Mariani.

Las obras presentadas en esta exposición fueron realizadas en los talleres de la Fondation Fiminco, París y con el apoyo de Mondriaan Fonds.

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Obras expuestas:

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Acerca de la artista

Ana Navas (Quito, 1984) vive en Rotterdam, Holanda.

Mediante escultura, video, pintura y performance, el trabajo de Ana Navas lidia con procesos como la traducción, asimilación y apropiación. Ana piensa en su práctica como en el ir tras los rastros del árbol genealógico de un objeto. ¿Cuáles son sus posibles ancestros, influencias o nuevos contextos en los que reaparecería? A veces el acercamiento puede ser real, histórico o en otras ocasiones, estas conexiones son más bien ficticias.

Durante su proceso de trabajo, la metáfora de un efecto domino que no para -en el que cosas y contenidos están constantemente moviéndose unos a otros- es recurrente. Navas intenta mantenerse alejada de la idea de un punto cero de creación, aunque se cuestiona los fuertes términos relacionados al quehacer artístico como revolución, autoría y creatividad. Para ella, el arte es un diálogo con extraños, pero ese diálogo no solamente intenta resonar con los participantes directos de la experiencia artística, sino que crea un eco más amplio. Una de sus principales preguntas en su trabajo es cómo el arte es percibido y transformado fuera de su propio contexto y cuáles son los puntos de encuentro entre diferentes disciplinas como la etnología, el arte, el diseño, la decoración y la relación entre la alta cultura y la cultura popular. Ana Navas está interesada en los momentos en los que estos encuentros, transformación, absorción e imitación están especialmente presentes. Así es como en su trabajo una amplia variedad de temas como la adolescencia, la falsificación, el arte amateur, los covers de canciones o disfraces se convierten en ejemplos alrededor de una idea de disposición de copia y posesión.

Ana Navas trabaja varias series en paralelo, las cuales después se conectan en una situación-instalación desenvolviendo sus relaciones conceptuales. Con el fin de ser coherente en su enfoque en la transformación, Navas entiende la situación de la exposición como un momento de ensayo y no uno definitivo. Esto quiere decir que sus trabajos son entendidos como módulos los cuales pueden ser reutilizados en nuevas piezas, reaparecer en otras constelaciones, convertirse de pieza a display o adoptar un significado diferente cada vez que son presentados.

Tuvo su formación académica en Staatliche Akademie der Bildenden Künste en Karlsruhe, donde continuó sus estudios y se recibió como Meisterschülerin (Maestra) con Franz Ackermann.

Posteriormente fue residente en De Ateliers Ámsterdam. Ha hecho varias residencias entre las que se encuentran Vila Sul-Goethe Institute, Salvador de Bahia; FLORA Ars+Natura (a través de la beca Mondriaan Fonds), Bogotá; Charco-Granero (edición curada por Manuela Moscoso), León, Guanajuato; Foundation Fiminco, Romainville-París.

En el 2020 recibió el premio NN Group Art Award en Holanda y en el 2018 Kunstfonds Germany y Kunstakademie Karlsruhe la premiaron con el Kalinowski Prize. Ha recibido las becas de Kunststiftung Baden-Württemberg y de Landesgraduiertenförderung Baden-Württemberg.

Su obra ha sido extensamente expuesta en Latinoamérica y Europa, en lugares como: Staatliche Kunsthalle Baden-Baden; Galerie der Stadt, Sindelfingen; P/////AKT, Platform for contemporary Art, Ámsterdam; El cuarto de máquinas, Ciudad de México; Cobra Museum, Amstelveen; Nest, La Haya, entre otros.

Cuenta con las publicaciones: I had to think of you / Ich musste an dich denken, A fake crocodile can make you cry real tears y Tiene palabras, ella (junto a la artista Sarina Scheidegger).