Tiras cósmicas Vol. 2: Pinturas de la muerte y los destinos
Javier Barrios
02/02/2026 - 14/03/2026
Acerca de la exposición

Pequod Co. Se complace en presentar "Tiras cósmicas Vol. 2: Pinturas de la muerte y los destinos", exposición individual de Javier Barrios.

Hay momentos en el mundo que es necesaria una disposición a perturbarnos. A no apartar la mirada frente a aquello que nos atemoriza y que hace patente nuestra finitud e impotencia como seres humanos. ¿Es en el calambre de la perturbación donde encontraremos la fuerza para transmutar la realidad de nuestros cuerpos condenados? ¿Qué posibilidades de transformación ofrecen las estéticas de lo siniestro? ¿Qué está en juego cuando se elimina lo sublime? Nuestras sociedades contemporáneas están atravesadas por un anestesiamiento sistemático, el cual insiste en la proliferación de imaginarios movilizados desde el miedo y la esperanza que terminan por generar una belleza optimista e inofensiva como antídoto. Condicionados sensiblemente por este proceso, nos negamos a ser afectados por la potencia est(ética) de la carne trémula y de la sangre martirizada.

Mi intuición me dice que el fervor racionalista moderno que organiza a las artes visuales, en un contexto de neoliberalismo agudizado, nos ha privado de reconocer la presencia cosquilleante, a nivel físico, psíquico y emocional, de ciertas imágenes sublimes donde aparece la sombra de la muerte o el radiante rojo de la sangre en carne viva. Para hacer sensible esta posibilidad, Javier Barrios  recurre al horror cósmico, abriendo con él una grieta en la realidad. De ella emerge la figura de orquídeas monstruosas que dan lugar a una mitología espiritual: deidades imponentes y temibles, habitantes del cosmos infernal, que se erigen como entes omnipotentes. Su revelación parece buscar la liberación del caos primordial, donde la fuerza vital de la existencia está en continua revolución. A su vez, se trata de la flor que, con la complicidad del artista, se rebela contra su domesticación estética dentro de la ilustración botánica, un género que históricamente funcionó como catálogo para diseñar los jardines del imperio. La flor entonces deja de ser un objeto de representación bajo la mirada mercantil de Occidente, para ser reconocida por su inconmensurable e incomprensible potencia vital que no cabe en el reduccionismo de lo bello.

Como ángel exterminador, las orquídeas de Barrios —inspiradas en aquellas que atraen polinizadores fétidos— nos miran con ojos de araña y nos sonríen con colmillos babeantes. Sus pétalos nos seducen con sus patrones de piel reptiliana, con las texturas de su pelaje y con sus venas punzantes, para sumergirnos en húmedos órganos sexuales, sugerentes pliegues expuestos cual vísceras, cuyos jugos dan lugar a la sodomización de la imaginación.

Suspendidas en una tormenta de sangre que dimensiona su poder y alcance, estos ángeles parecen descender, abriendo sus bulbos para revelar un aura que atrae por su misterio y horroriza por su desmesura, dándonos la oportunidad de alcanzar una visión ardiente de la «vida abierta».

A mitad de camino entre extraterrestres y deidades, otrora pobladores de la Tierra y el universo, estas flores han desatado las llamas interdimensionales del inframundo para recuperar el dominio del caos que constituye al planeta. ¿Ha llegado el momento de perder el miedo y ensayar una disposición a afectarse por lo imponente y arrancarnos toda presunción de supremacía humana? ¿Estamos preparados para convertirnos en migrantes de esta nación llamada “humanidad”?

Ante tal resplandor, Barrios nos presenta una corona de espinas rastrera que recuerda al agotamiento espiritual de la época. Este símbolo occidental, único en las narrativas mitológicas del mundo, parece estar retornando a su condición flexible de planta viva. En su suavidad, se rehúsa a ser instrumento de ridiculización y tortura del cuerpo de Cristo. ¿Es acaso esta una metáfora de nuestra fuerza ética para negarnos al destino impuesto?

Solo los sabios escribanos, en cuyas moléculas se oculta el ciclo eterno de la muerte como proliferación de vida, se han dejado perturbar lo suficiente al lanzarse a vivir la secreta delicia del espanto hasta despojarse de su condición humana. Canalizando la forma de las deidades, los sabios aparecen sutilmente en la bruma del dibujo tras alcanzar cualidades extrañas, mutantes e inefables a través de un trance enmarañado con la vitalidad del territorio que camina en sus cráneos. La invitación es entonces a mirar el abismal caosmos, una conmoción necesaria para abandonar toda certidumbre y reencontrarnos con la posibilidad de lo sublime como fuerza espiritual.

A través de tres escenas míticas comúnmente encontradas en narraciones fundacionales de la humanidad occidental —la cueva, el naufragio y el fin de los tiempos—, Barrios busca poner en perspectiva toda presunción de poder enfrentándonos a nuestra mortalidad. Por un lado, sus dibujos y pinturas, inspirados en la ilustración botánica y animal, y que rinden homenaje tanto a las formas del arte zapoteca como al dibujo japonés y chino, recuerdan el poder de las mitologías que expresan la ambivalencia de la existencia. Así suscita un sentimiento doble: curiosidad y asombro ante el misterio ilimitado que ofrecen, y horror ante la falta de asideros. Esta conjunción nos sitúa ante el vértigo de lo indescifrable e incierto, buscando motivar nuestras alegres pasiones para escapar de la razón y la cordura civilizatoria. Por otro lado, sus cerámicas atienden al duelo y al ciclo eterno de la vida y la muerte, sacudiendo nuestra espiritualidad para abrir una pregunta sobre nuestra relación con la muerte. Se trata de urnas mortuorias, creadas a partir de rostros de nueve demonios que comparten ojos y bocas con el fin de custodiar restos humanos en el eterno descanso, aquel que nos fundirá con la noche eterna.

-Diego del Valle Ríos

Inauguración

2 de febrero de 2026 | 13 - 20 h

Obra expuesta
Javier Barrios
Pensamientos intrusivos I, templo mayor
Tinta sobre papel japonés
62.5 x 52 cm
2025
Javier Barrios
Pensamientos intrusivos II, templo mayor
Tinta sobre papel japonés
62.2 x 52 cm
2025
Javier Barrios
Todos nos vamos a morir
Óleo sobre lienzo
53 x 68 cm
2025-2026
Javier Barrios
Río arriba
Óleo sobre lino
53 x 68 cm
2025 - 2026
Javier Barrios
Rompevientos II
Óleo sobre lino
53 x 68 cm
2025 - 2026
Javier Barrios
Está lloviendo sangre
Óleo sobre tela
100 x 150 cm
2025 - 2026
Javier Barrios
Paisaje de un futuro, y un autorretrato
Óleo sobre tela
13 x 22 cm
2025
Javier Barrios
Arca, nave, deidad
Óleo y óleo pastel sobre lienzo
99 x 74 cm
2025 - 2026
Javier Barrios
Urna funeraria No.1, Las nueve deidades de las horas nocturnas cuidarán de mi sueño eterno
Cerámica esmaltada de alta temperatura
40 x 43 x 43 cm
2024
Javier Barrios
Urna funeraria No.3, Las nueve deidades de las horas nocturnas cuidarán de mi sueño eterno
Cerámica de alta temperatura
42 x 65 x 65 cm
2026
Javier Barrios
Urna funeraria No.4, Las nueve deidades de las horas nocturnas cuidarán de mi sueño eterno
Cerámica de alta temperatura
65 x 42 x 42 cm
2026
Javier Barrios
Phragmipedium Felina
Óleo y óleo pastel sobre tela
99 x 74 cm
2025 - 2026
Javier Barrios
Corona reptante
Tinta sobre papel
50 x 38.2 cm
2025 - 2026
Javier Barrios
Corona exhausta
Tinta sobre papel
44.8 x 30 cm
2025 - 2026
Javier Barrios
Croar cósmico
Pastel sobre papel manila
102.5 x 78 cm
2025
Javier Barrios
Ángel exterminador II
Pastel sobre papel manila
102.5 x 78 cm
2025
Javier Barrios
Partículas de dios
Pastel sobre papel manila
102.5 x 78 cm
2025
Vistas de sala
Contenido relacionado: